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¿Eres de naranja o de limón?

Cada historia de amor es irrepetible, especial y única, no hay un guión marcado que nos narre cómo han de ser los pasos a seguir en nuestra relación, ni qué hacer primero, ni cómo hacerlo… Todo es correcto si la pareja lo decide, así que ésto es lo que pensaron Mireia & Claudio, quienes se conocieron hace 17 años y se enamoraron por completo. Mientras su relación iba viento en popa nacieron sus pequeñajos: Claudio (de 6 años) & Lía (de 4 añitos), que llenaron de alegría sus vidas. Años después decidieron formalizar su relación civilmente, pero fue algo sencillo sin fiestas ni florituras de por medio, pero… 8 meses después, el 15 de junio de 2013, querían celebrarlo, gritar a los cuatro vientos que seguían enamorados y que su amor no tiene límites ni fecha en el tiempo. 
Para que la celebración de Mireia & Claudio saliera a la perfección decidieron contratar los servicios de Carolina Arjones, Wedding Planner de Buena C. Aunque necesitaban su ayuda ellos tenían muy claro lo que querían y lo que no querían para su boda, así que a partir de aquí fue mucho más fácil trabajar con ellos. Tras tantos años juntos, dos hijos, una boda civil… sabían que no querían una boda tradicional, querían algo nada convencional, ellos entendían su boda como la celebración de la fiesta de su vida y poder reunir a sus amigos y familiares y disfrutar todos juntos. Es decir, que bajo estas premisas se pusieron a trabajar y lo primero es lo primero… ¿Cuál sería el concepto o hilo conductor que tendría la fiesta de sus vida?
Buena C cree firmemente en que la elección de un concepto es algo primordial para que cualquier evento pueda crearse, diseñarse y llevarse a cabo de una manera coherente. Dando paso así a un resultado mágico, espectacular y lleno de detalles unidos entre sí, donde no se deja lugar a la improvisación en cuanto a decoración se refiere. Para conseguir una boda bonita e impactante visualmente, no sólo tendremos que tener en cuenta el hilo conductor, si no que será muy importante poderlo cuadrar todo con la estación del año en la que se celebre, la finca, si es mar o montaña… Con todas estas premisas el concepto escogido fue: NARANJA + LIMÓN.

A veces los astros se unen y dan lugar a mil casualidades, así que las casas que componían el Hotel Rural La Carrasca (localidad de Catral, 50 min de Alicante)se llamaban de esta manera, juntamente con que se trataba de un entorno rural, natural y mediterráneo, unos símbolos alicantinos como la naranja y el limón fueron perfectos para su fiesta. La frescura, el color y que la fecha de la boda estaba inmersa en plena primavera, acentuaron aún más si cabe el significado de su hilo conductor. 
Colores como el naranja y el amarillo fueron los escogidos para la decoración de la boda. Todos los elementos que en ella se utilizaron siguieron el concepto establecido, por ejemplo, en la invitación se añadió papel kraft para dar un aroma rural y el color negro para darle un toque más cañero.


Como os conté al principio, Mireia & Claudio no querían una boda tradicional, no querían ni oficiante, ni actor, ni maestro de ceremonias… nada, querían hablar ellos, dar las gracias a sus invitados y poder ser ellos mismos junto con sus dos pequeños, quienes explicaran el porqué de esa unión. Carolina, su Wedding Planner, les propuso simbolizar su amor a la vida, a la familia, al crecer juntos, a las raíces… mediante un acto simbólico donde los cuatro pudieran participar. El símbolo perfecto fue un árbol, un pequeño naranjo, al cuál echaron tierra y regaron todos juntos. Como anécdota comentar, que días más tarde ese árbol fue plantado en una casa familiar para poderlo ver crecer junto a ellos a lo largo de los años, ¡me encanta la idea!
Al igual que la boda debía ser informal, el brunch también debía tener ese aire desenfadado, alegre y festivo, donde cada uno pudiera levantarse y escoger a su antojo todo aquello que quisiera probar, para ello pensaron que lo mejor serían disponer de una amplia variedad de buffets y así cada uno se serviría la cantidad deseada. Había buffets para todos los gustos: buffet de carne – buffet de pescado – buffet de ensaladass – buffet de arroces – buffet de quesos – buffet de postres y buffet de bebidas. 
Para que el almuerzo estuviera cuidado al mínimo detalle se decoró todo con elementos realizados a mano por la madre de la novia en colores naranja y amarillo y todo ello se complementó con una decoración floral muy cuidada para el evento.
¿Qué os ha parecido esta fiesta de la vida? 
¡A mí me apetece volverme a casar pero de una manera más informal! ¿Quién se apunta?
Diseño y organización: Buena C
Lugar de ceremonia y de recepción: Casa Rural La carrasca.
Catering: Dalua.
Decoración: Buena C + María (madre de la novia).
Decoración floral: Florarte.
Papelería: Invitaciones. El Calotipo.
Fotografía: La Imaginería y Almar-e
*Post promocionado.
  • Manuel Jara Reyes

    La verdad es que la idea de realizar una ceremonia de boda sin oficiante, solo la pareja (en este caso, también los hijos), haciendo un pequeño ritual simbólico, resulta muy atractiva y debería ser más tenida en cuenta por los novios.

    De lo que no estoy muy seguro es de que eso sea siempre del agrado de las familias.

    8 marzo, 2018 at 16:53 Responder

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