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¡Un preboda lleno de paz, amor y… fuego!

Si hace unos años me hubieran dicho que viviría donde estoy ahora no me lo hubiera creído, de hecho le hubiera tachado de loco y que como pitoniso no se iba a ganar la vida. Pues bien, la vida da muchas vueltas y aquella María que era super cosmopolita, a la que le encantaba ir de tiendas, juntarse con la muchedumbre por el centro de Barcelona, adoraba ir al centro comercial de al lado de mi casa… ahora ha cambiado. Aunque me sigue gustando mucho ir de compras (y creo que nunca jamás se me irá esa afición) y también me gusta la ciudad, reconozco que desde que vivo en la montaña estoy mucho más relajada. Nuestra vida está aislada de las sirenas de las ambulancias, de los pitidos de los coches, de la gente volviéndose loca por comprar. 
En nuestra vida, en nuestro nuevo hogar se respira paz, una paz que empieza cuando oyes a los pajaritos por la mañana o escuchas al gallo cantar; empieza cuando sales a pasear a los perritos al bosque y puedes salir en pijama, con los pelos de loca, con las zapatillas de estar en casa o, incluso, en pelotillas, que nunca (o casi nunca) te encuentras a nadie. Es lo que tiene vivir en una urbanización y reconozco que me encanta, sí es cierto tengo que coger mi Fiat 500 para todo… ¿y qué? para eso lo tengo, lo muevo, lo disfruto, lo paseo. A 5 minutos tengo Sitges con sus playas, sus tiendas, sus bares y sus gentes, un pueblo que no deja a nadie indiferente y que cuando queremos algo de marcha podemos bajar un ratito. 
Esta sesión de compromiso que os muestro hoy me transmite exactamente lo mismo que os estoy explicando yo ahora, el gusto de poder vivir en la montaña y encender la chimenea, no es comparable a nada. Y, sin duda, si tuviera que hacer de nuevo una sesión preboda o postboda me encantaría que tuviera algunos de los elementos de estas imágenes, donde la paz, la tranquilidad, el sosiego y la complicidad entre ellos brota por sí sola. 

¿No os apetece coger la mantita, acurrucaros y calentaros frente a la hoguera?
  • toniolalla

    Yo también era muy de ciudad desde siempre y tampoco me arrepiento de haberme venido a vivir al campo, aquí se respira mejor y cuando te acuestas no sabes si te taparon los oídos, porque no oyes nada de nada, a no ser que se pare una lechuza cerca de casa 🙂
    Este tipo de sesiones son mis favoritas, donde se ponga la naturaleza que se quite todo lo demás 😉

    21 enero, 2014 at 08:46 Responder
  • Vane

    ¡Qué fotos más bonitas y qué pareja más guapa! La verdad es que escapar del bullicio de la ciudad tiene que ser gloria bendita… Las sesiones preboda pueden llegar a ser más especiales incluso que las del propio enlace. Un forma original de anunciar una boda podría ser con la portada de un periódico de tu vida en el que aparezca una de las fotografías de la sesión preboda y una noticia con los datos del enlace. Original y emotivo.

    22 enero, 2014 at 16:21 Responder

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