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Mi compañero ideal es amoroso, fiel e incondicional ¿y el tuyo?

Después de más de 680 entradas ya nos vamos conociendo un poquito más, la verdad es que hoy tenía programado hablar de belleza de una técnica revolucionaria para que estés divina el día de tu boda, pero lo dejaré para más adelante porque me apetecía abriros un poquito mi corazoncito. Los que me seguís en las redes sociales ya sabéis de mi afición y locura por los bulldogs franceses o, más común conocidos como los frenchies. 
Bien, esta locura no lleva conmigo toda la vida, no. La verdad es que sólo hace 4 años y vino de sorpresa, os contaré…
Miguel, mi marido, siempre ha convivido con perros en su casa y le encantan, claro está. Yo, jamás había tenido una mascota en mi casa, más lejos de unos periquitos que quería matar cuando piaban a las 6 de la mañana o un pollito lila que le regalaron a mi hermana en el mercadillo del pueblo y el pobre se achicharró al lado de la chimenea, ups, pobre! Como veis no les hice nunca mucho caso a los animalitos, más bien, os confieso que me daban un pánico terrible, qué digo terrible, un miedo horroroso. Veía un perro y salía corriendo como posesa; pero el destino hizo que conociera a Miguel que tenía dos enorme perros (Alaska Malamute y un Pitbull). Cada vez que iba a su casa era un suplicio, lo pasaba fatal, sudaba y me moría de miedo y… claro, ellos olían mi miedo. 
Después de 4 años en la distancia, donde miles de kilómetros nos separaban fuimos a vivirnos juntos y… Miguel quería un perrito con todas sus fuerzas y yo… no quería ni uno de escayola. Pero, el amor te obliga a hacer locuras y cuando cumplió los 30, quise regalarle un perrito. Un regalo que le hice con varias cláusulas: él se encargaría de todo, de comidas, necesidades, paseos, veterinarios, etc… 

Así que Leo fue nuestro primer bulldog, el pobre resultó ser sordito y al comentarlo en la tienda, nos dijeron que no pasaba nada que nos lo cambiaban por otro (opción que no barajamos aunque Leo sólo llevaba 2 días en casa). Preguntamos que pensaban hacer con nuestro Leo y dijeron: ‘Matarlo, ya no saldrá del veterinario, nadie quiero un perro sordo’. Bien, aquí empecé a querer muchísisisisimo a Leo y a odiar hasta el infinito y más allá a esa señora inhumana. ¿Cómo qué un perro sordo no lo quiere nadie? ¡NOSOTROS LO QUEREMOS! Esa fue nuestra respuesta mientras las lágrimas rodaban por nuestras mejillas, no nos podíamos creer su contestación. Como podéis imaginar, Leo se quedó en casa y desde entonces (4 añitos ya) vive genial, con sus limitaciones, sus sustos si le tocas de repente, su mundo interior y su manera de dormir taaaaan profundamente, su ladrido rarillo, sus mareos en el coche por la falta de equilibrio… Está claro que nadie dijo que fuera fácil, pero somos felices y qué más da si no sabe que se llama Leo o Pepe, qué más da si no conoce mi voz y sólo siente mis caricias. 
Después de tener a Leo, pensamos que necesitaba tener una novieta porque estaba un poquito aburridito, así que esta vez fue al revés y fue Miguel quién la trajo por sorpresa y Kira (mi princesa) se quedó con nosotros para alegrarle la vida a nuestro peque. Y… un día por sorpresa, Leo & Kira, desataron un amor descontrolado y nacieron 5 pequeños frenchies. Los que me seguís por Twitter pudisteis ver que de los 5 sólo sobrevivió 1, un virus horrible les quitó la vida lentamente, cada noche se moría uno. Los ingresábamos en el veterinario y no podían sobrevivir, así que Coco el más fuerte comió mucho y salió como un campeón. ¡Y desde entonces Coco revolucionó nuestra casa!

Leo, Kira & Coco, esta es nuestra familia perruna actual. Son la alegría de mis días, mi compañía muchas noches, los que me obligan a salir muchos días, los que me rechupetean entera, los que juegan a todas horas y los que me hacen feliz. Sé que los que tengan mascota me entenderán y se sentirán super identificados, así que si os casáis no escuchéis a nadie, si os hace ilusión llevar a vuestra mascota a la boda, ¡adelante! Yo lo hice y no me arrepiento de nada, estaba taaaaaaaaan guapito mi Leo con su pajarita (el de la última foto es mi chiquitín). 
¡Arriba esos frenchies! 

Imágenes Inspiredbythis, Stylemepretty, Styleunveiled, Stylemepretty, Ittybittyfluffy, Oncewed, Stylemepretty, Mktg.weddingwire, Stylemepretty, Stylemepretty.

  • Sonia

    Nunca suelo comentarte (leo en la sombra) pero hoy no puedo evitarlo. Yo tengo a Nona y es… Un bicho. Nosotros se lo perdonamos todo (y de hecho hemos contratado un adiestrador porque lo que resulta que tiene mi pobre frenchie es ansiedad por separación) porque sus mimitos superan a sus destrozos (aunque rezamos porque pare lo antes posible jejejeje).

    Entiendo la rabia que sentiste en la tienda porque es la misma que siento yo cuando me dicen "no te da más que gastos, deberías deshacerte de ella". ¿Perdón? Y llevarla con otra familia que no la rehabilote, que se canse de ella y que a la primera la ponga en la calle? Nooooo. Y me da igual el dinero gastado en muebles, adiestradores o veterinarios (es que además mi joyita estuvo a punto de perder un ojo)… ¡Es mi bebete!

    El tema es que cuando comentas que esté en la boda la gente no lo entiende. Incluso a mí me echaba un poquito para atrás el tenerla atada en algún arbolito, pero espero que ahora que la estamos adiestrando de tiempo a que en septiembre nos haga caso y pueda estar suelta por la finca sin peligro de que se nos escape (crucemos los dedos).

    Te animo a que visites la web de la asociación SOSFrenchie, con la que colaboro. Buscan hogar a frenchies abandonados 😉

    Y por otro lado… También te animo a castrar a los peques. Nunca sabes si podrás quedarte con todos los perritos y mucho menos lo que harán aquellos a los que se los regales, así que habiendo tantos gordos que necesitan cariño. Nona está esterilizada, así que si en el futuro tuviera un hermanito la adopción sería mi opción elegida.

    Besos y muchas felicidades por haberle dado un hogar con tanto cariño a Leo 😉

    15 enero, 2014 at 07:29 Responder
    • Marieta

      Hola Sonia, me ha encantado tu comentario, es que no pueden ser más bonitos verdad??? Pobrecita Nona, claro que sí hay soluciones para estos peques más revoltosos!!! Conozco la asociación y la sigo en Facebook está genial!!! Tienes razón con la esterilización, cuando Kira tuvo los peques se la hicieron en la misma cesárea y todos nos quedamos más tranquilos! Un besote enorme!!

      15 enero, 2014 at 08:15 Responder
  • Parties on top

    Que post más requetebonito!!! He de decir que los bulldogs franceses me chiflan (En mi caso es mi marido el que no quiere ver a los perros ni de escayola :/ ) pero vuestra historia también es de cuento.
    Ahora yo también odio a esa venterinaria inhumana! jajajajaja.
    Feliz miércoles ♥

    Sabela
    http://www.partiesontop.com

    15 enero, 2014 at 07:56 Responder
    • Marieta

      Son una maravilla y taaaan cariñosos!!! Feliz día guapa!!

      15 enero, 2014 at 09:57 Responder
  • Yo digo si

    El post es precioso! La verdad que si eres amante de los animales, yo tampoco concibo tu boda sin ellos, ya que son parte de tu familia y se les quiere como a uno más. Preciosos sentimientos, al igual que vuestro pequeño Leo.

    Esther
    http://www.yodigosi.net

    15 enero, 2014 at 09:17 Responder
    • Marieta

      Hola! La verdad es que queríamos que Leo nos llevara los anillos pero al ser sordito le cuesta seguir órdenes! Son preciosos!! Gracias por el comment!

      15 enero, 2014 at 09:58 Responder
  • Maria Villanueva

    Hola Marieta! Qué preciosidad de post!!! Que me he emocionado y todo jeje

    Al igual que tu, mi debilidad también son los frenchies, ya lo sabes. Ais mi Bulma, la reina de mi casa, también llegó a nuestras vidas por casualidad… Cuando mi marido y yo nos fuimos a vivir juntos, a un piso nuevo, pequeñín, todo el mundo nos decía que estábamos locos por meter un perro en casa. Pero Bulma no es un perro cualquiera… La adoptamos porque su anterior dueña no podía hacerse cargo de ella.

    Aún me acuerdo cuando la recojimos del veterinario, temblorosa, sucia y muy muy delgada. Fue llegar a casa y bañarla y le cambió la cara. Se puso a saltar de alegría, a darnos besos y sentimos que había entendido que estaba en su nueva casa y que aquí sí que iba a estar cuidada y a ser feliz!

    De eso ya han pasado más de 3 años y, a pesar de haber cumplido ya los 8 años!!! sigue tan juguetona, cariñosa y cotilla como siempre. Porque eso sí, no se le escapa ni una a la tía! Y que sea por muchos años más…

    Un beso guapa y otros tres para tus tres soletes :)

    15 enero, 2014 at 09:19 Responder
    • Marieta

      Guapi, aquí me tienes toda emocionada!! No conocía la historia de tu peque, son dos sobrevivientes!!! Anda q no viven bien eh??? A disfrutar de los frenchies! Muaks

      15 enero, 2014 at 09:59 Responder
  • MARI CARMEN MUÑOZ

    ¡Hola Marieta! Jo, me están cayendo unos lagrimones al leer tu post. Qué bonito! Me siento tan identificada con tu post…
    Al principio, cuando era peque, recuerdo que me daban miedo los animales, hasta que llegó mi primer perrito a casa. Lo que lo llegamos a querer y lo que sufrimos cuándo nos dijo adiós. :-( Los que tenemos mascotas sabemos que ellos son uno más en la familia, no los vemos solamente como a un perro, así que aceptamos a nuestras mascotas tal y como son. Mi perrito estaba enfermo des del primer día de leishmaniosis y jamás lo abandonamos. Vivió con nosotros hasta el día que le tuvimos que decir adiós y gracias a nuestros cuidados vivió más de lo que los veterinarios decían.
    Al irme a vivir con mi marido, después de lo que sufrí con su pérdida, pensé que nunca más tendría mascota pero él, igual que Miguel, es un fanático de los perros. Por nuestros horarios y modo de vida era imposible tener un perro en casa. Yo no quiero que este todo el día solo. Así que, un buen día, decidió que ya que no podíamos tener perros, tendríamos gatos y recogió a un gatito de la calle que luego resultó ser un gato azul ruso precioso. A mi los gatos nunca me han gustado (lo confieso) e, imagínate cuánto lo he llegado a querer, que después de él mi marido adoptó otro para que el primero no estuviera solo. ¡Madre mía! Son mi alegría. Y eso que al segundo no lo querían porque tenía la cola partida. ¿Tú crees que es normal?
    Para mi son parte de nuestra familia. Me miman, me dan fuerzas cuándo estoy desanimada, me hacen compañía… nunca se me ocurriría abandonarlos y mucho menos por algo así.
    En fin Marieta, que te entiendo muy bien.

    15 enero, 2014 at 09:29 Responder
    • Marieta

      Hola Mari Carmen, qué historia tan bonita tb!!! Es que son uno más de la familia, con decirte que nosotros celebramos sus cumples y los reyes les traen regalos! Jeje! Muaks

      15 enero, 2014 at 10:00 Responder
  • Bodas con detalle

    Que majico tu Leooo! Me encanta lo original que es su carita (blanca y negra). Yo tb tenia un perrito pero me lo atropelló un coche. ;( Habéis hecho lo mejor al quedaros con Leo. Vaya crueldad los de la tienda que querían llevarlo al veterinario para matarlo. Desde luego hay gente que no tiene corazón, pero lo peor d todo es que te digan eso en una tienda de animales donde se supone que aman a los animales. ;( Un beso Marieta!

    15 enero, 2014 at 11:50 Responder
  • Carrusel Gutierrez

    qué bonito Post, son tan tiernos nuestros amiguitos. Qué suerte tuvo Leo de teneros cómo padres!!! ♥

    16 enero, 2014 at 11:06 Responder
  • Lucía

    Hola Marieta. La verdad es que no suelo escribir en blogs pero es que esta entrada lo merecía. Como fotógrafa me encanta que las mascotas formen parte de una boda. Creo que es parte muy importante, son parte de la familia y no deberían quedarse atrás, y personalmente creo que no hay compañeros más fieles que nuestros perretes y no hay nada más tierno y emotivo que compartir ese día tan importante con ellos.
    Gracias por este Post. Tu Leo es una preciosidad!!

    11 diciembre, 2016 at 12:17 Responder

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